domingo, 2 de julio de 2017

La experiencia de viajar a la Tierra Media

'El herrero de Wootton Mayor o la experiencia de viajar a la Tierra Media' es el título del texto con el que participé en la última edición del premio Ælfwine de ensayo, que convoca la Sociedad Tolkien Española con el objetivo de promover el conocimiento y estudio de la vida y obra de J.R.R. Tolkien. 

Os dejo aquí la introducción y un enlace al texto completo. Aunque no resultó premiado, puse una buena cantidad de entusiasmo y una pizca de empeño en redactarlo. Me parece que puede interesar tanto a seguidores de Tolkien, por supuesto, como a viajeros en general. 

Como el protagonista de El herrero de Wootton Mayor, los lectores de Tolkien recibimos una estrella élfica que nos sirve de pasaporte al país de las hadas: nos caracterizamos por ser capaces de adentrarnos mediante la imaginación en los lugares, paisajes y enclaves de la Tierra Media, aunque en realidad estemos sentados en el salón de casa o viajando por cualquier sitio que figura en los mapas de nuestro mundo. Este ensayo se propone desentrañar esa capacidad mágica, por evocadora, que poseen las obras de Tolkien, con el mencionado cuento como principal referencia.

Es frecuente que, al viajar, recordemos lugares que ya conocíamos previamente, y los comparemos con el paisaje que se despliega en ese momento ante nuestros ojos. Lo que resulta singular es que nos acordemos de un sitio donde no hemos estado jamás porque no existe, pero que sin embargo se nos aparece en la memoria con la misma autenticidad de lo real. Caminando bajo una fuerte lluvia, en ruta por un sendero que termina en una cascada imponente, mi cabeza se traslada del espacio que ocupan mis pies, ubicable en la cartografía de la realidad, hacia los cuadrantes imaginarios de la Tierra Media. Estoy en los alrededores de El Gasco, en Las Hurdes, al norte de Cáceres, pero tengo la sensación de encontrarme en el Valle del Arroyo Sombrío, al otro lado de las Puertas de Moria donde los miembros de la Compañía del Anillo lamentan la desaparición de su guía, mientras contemplan la cascada y el Lago Espejo con más pesar que regocijo. Me sorprende pensar que conozco igual o mejor la geografía del mundo de Tolkien que los lugares que he visitado a lo largo de mi vida. Y como mi caso no es extraordinario, sino compartido por los muchos lectores del profesor Tolkien, me dispongo a explorarlo a través de este viaje por su literatura.

Consulta el texto completo del ensayo en este enlace.

viernes, 2 de junio de 2017

Aniversario en la Feria del Libro de Madrid

El próximo lunes 5 de junio, de 12:00 a 13:30 horas, estaré presentando y firmando ejemplares de Aniversario en la Feria del Libro de Madrid, en el Retiro.

Será en la caseta 38, correspondiente a los buenos amigos de Librerantes.

¡Allí nos vemos!

lunes, 15 de mayo de 2017

Causalidades literarias

Siempre he dicho que lo mejor de ser librero es que te lleva a conocer a personas extraordinarias y a establecer con ellas magníficas complicidades, y que lo mejor de la literatura son esas causalidades, extensión de lo antedicho, que se hacen pasar por casualidades y que permiten, en palabras de Ítalo Calvino, "buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio".

Así, a causa de Tusitala conozco a Isabel Sánchez Fernández, bibliotecaria en Salamanca y lectora dondequiera que vaya, que me ofrece la posibilidad de presentar Aniversario en la Feria del Libro de su ciudad; una presentación que resulta cómoda y sugerente como el principio de una buena amistad. Y quiere el azar de las letras que ese mismo día, el viernes pasado, cierre la jornada Luis Landero con La vida negociable y su vitalidad de escritor risueño, amable pero certero, maestro de ceremonias de una cena que transcurre plácida en la Plaza Mayor, entre chanzas y lamentos por el tiempo que nos ha tocado vivir, que en tan buena compañía a mí se me antoja el mejor de los posibles. La conjunción entre extremeños y castellanos parece disolverse con la noche, pero queda en el paladar un regusto a camaradería, a Amistad a lo largo que diría Gil de Biedma, que promete reanudarse a poco que, causalidad literaria mediante, los conjurados vuelvan a reunirse en alguna otra parte.

Se diría suficiente causalidad para un solo fin de semana, en absoluto: el domingo visitamos Urueña, localidad vallisoletana que ostenta el maravilloso título de Villa del Libro, a causa del fenomenal número de librerías que alberga en su pequeño espacio amurallado. Borges hubiera encontrado en Urueña su sueño y su villa de las librerías que se bifurcan, o tal vez incluso el mítico aleph (véase más adelante). Al entrar en la primera de las librerías, llamada Primera Página, nos sorprende la buena selección de libros sobre fotografía y periodismo: ninguna sorpresa cuando descubrimos que nos atiende Fidel Raso, que nos habla con tanta firmeza como melancolía de dos de sus más premiadas y estremecedoras fotos. Supongo que si Ryszard Kapuściński se hubiese retirado en España, también se habría dejado llevar a Urueña para compartir una librería.

Todavía nos queda recorrer más librerías (son tantas que se hace difícil llevar la cuenta) y tomar café y conversación en La Real, tienda de productos de la tierra y selecta cafetería regentada por Alison, que lee La España vacía de Sergio del Molino. Su lectura es pretexto para una charla que nos lleva de Pete Seeger a Joaquín Díaz, alma mater de la Villa del Libro, y a la amistad de Alison con el librero madrileño de El Aleph, librería borgiana por laberíntica a la cual llevé en mis inicios ejemplares de mi primera novela, qué recuerdos. Así que, con un librero en común, Alison se interesa por leer Aniversario y por conocer Tusitala (cuento ya varios futuros visitantes en este fin de semana), y nos marchamos con la impresión de que el viajero no va por única vez a Urueña, porque es como si siempre se hubiera estado antes allí, en la acogedora y asombrosa Villa del Libro. De la misma manera, el viajero sabe que el regreso a Tusitala, donde empezó todo gracias al buen gusto de Isabel, se convertirá en punto de partida de nuevas causalidades literarias. Que no falten.

sábado, 6 de mayo de 2017

Próximos Aniversarios

Hoy sábado 6 de mayo presentamos Aniversario en la localidad donde pasé mi infancia, Fuente del Maestre (Badajoz). Será a partir de las 21:00 horas en la Casa de la Cultura. Me acompañará el profesor de literatura José María Santiago.

El próximo viernes 12 de mayo estaremos en la Feria del Libro de Salamanca, presentando Aniversario en compañía de la bibliotecaria Isabel Sánchez Fernández. Será a las 13:00 horas en la carpa de presentaciones de la feria, sita en la famosa Plaza Mayor.

Además, el lunes 22 de mayo firmaré ejemplares de Aniversario en la Feria del Libro de Badajoz, en su Plaza de San Francisco. Será de 19:00 a 19:30 horas en la carpa de firmas del ayuntamiento.

domingo, 26 de marzo de 2017

Presentación en Badajoz (una crónica)

Puede que se requiera cierta osadía para ser profeta en tu tierra, pero no tanta si el terreno de juego del escritor es su propia librería. Y menos aún cuando te sientes acompañado de buenos amigos y lectores, como ocurrió el pasado 22 de marzo en Tusitala. Gracias a la complicidad de Carlos Reymán, que reúne todos y cada uno de los sustantivos anteriores (profeta, escritor, amigo y lector), la presentación de Aniversario transcurrió amablemente, dejándose llevar por la conversación entretejida alrededor de la obra.

Al día siguiente nos encontramos con la publicación en el diario Hoy de esta entrevista al abajo firmante, donde algo explico sobre mi último libro y los anteriores, a la vez que recuerdo a mis autores más admirados y hago un repaso por el tiempo que nos ha tocado vivir, tan difícil para un librero como para cualquiera que se considere inconformista, insumiso, indignado.

El viernes una lectora mallorquina a la búsqueda de autores extremeños se llevó de Tusitala, recomendación mediante, un Landero, un Azaría de mi buena amiga Anabel Rodríguez (a quien debemos la cómica foto que ilustra esta entrada) y un ejemplar de Aniversario, faltaría más. Abrumado a veces por el exceso de gestiones y de cuentas, visitas como esta me devuelven el verdadero sentido de ser librero.

Hoy domingo es Librerantes, pequeña distribuidora que trata a sus clientes a lo grande, quien se hace eco de mis palabras y de mis ideas en esta otra entrevista, que se puede leer como la segunda parte de la anterior, en cierto modo. Y para aquellos que me andan preguntando ya por segundas partes de Aniversario, no se precipiten, que todo libro necesita de reposo, y en cualquier caso aquí mismo les ofrezco tareas varias para la lectura. Un placer, como siempre.

miércoles, 15 de marzo de 2017

En defensa del cuento

Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros;
el de explayar en quinientas páginas una idea
cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos.
Más razonable, más inepto, más haragán,
he preferido la escritura de notas sobre libros imaginarios.
Jorge Luis Borges

En el mercado editorial se da por sentado que los libros de relatos se venden peor que las novelas: algo tendrá que ver con el hecho de que los llamados best-sellers, con las exageradas campañas de marketing que los acompañan, sean siempre novelas. Sin embargo, todos sabemos que, en los acelerados tiempos que vivimos, escasea la paciencia de los lectores para concentrar su atención en narraciones de largo aliento, y se tiende a aquello que pueda leerse en un descanso, en un pantallazo, en un suspiro: al relato, al poema, al microcuento, a la micropoesía. Mi conclusión, que entrego ya al lector por anticipado en este primer párrafo, es que los libros de relatos se venden peor que las novelas, pero se leen mejor.

El cuento tiene la ventaja de prestarse con entusiasmo a las antologías: escoja usted un tema o una generación más o menos artificial de autores, y encontrará el correspondiente libro de relatos. Para quienes soportamos cada vez menos la lectura de más de un centenar de páginas consecutivas de un mismo escritor, qué pesadez, se nos concede la opción de picotear entre distintos autores sin salir del mismo libro. Y los temas pueden ser bien dispares, alejados en apariencia de la literatura como ese Tiros libres: relatos de baloncesto editado por Lupercalia; o también fundamentales para entender el futuro hacia el que nos encaminamos sin mucho remedio, véanse por ejemplo los cuentos recopilados en Mañana todavía: doce distopías para el siglo XXI.

El relato es asimismo una forma concisa y exquisita de escribir novela. Si unimos todos los cuentos de Borges, obtendremos la gran novela que nunca quiso escribir. Los relatos de la recién descubierta Lucía Berlin son magníficos, sí; pero no me negarán, como le gustaría decir al Vila-Matas de Mac y su contratiempo, que Manual para mujeres de la limpieza es una novela basada en la repetición. Es más, en ciertos casos podríamos decir que la mejor novela es el libro compuesto por cuentos que se relacionan y se interpelan entre sí: me vienen a la cabeza dos clásicos, por una parte ese virtuoso artefacto literario que Ítalo Calvino dio en titular Si una noche de invierno un viajero; por otra, la fabulosa excursión de Fernández Flórez por el realismo mágico, a través de las frondosas páginas de El bosque animado.

Y ya para rizar el rizo e ir terminando, se me antoja afirmar que el libro de cuentos destaca por lo que no dice, por el hueco o el silencio que existe entre un relato y el siguiente, especialmente cuando éstos se refieren a un mismo corpus. En la novela pasamos de un capítulo al siguiente sin solución de continuidad, pero en el relato, ¿cuántos más se podrían haber escrito y quedan ahora a discreción del imaginativo lector, cuánto de las interconexiones entre los distintos cuentos forma una trama aún mayor que la suma de sus partes? En la infinita biblioteca de Babel habría, al menos, un relato inédito de Borges en cada uno de los anaqueles. Tomen, verbigracia, el Aniversario del abajo firmante, junto con sus disculpas por la autocita, y díganme si no podrían haber sido noventa en lugar de nueve los cuentos escritos en torno a la posibilidad de un mundo en el que sus habitantes mueren coincidiendo con la fecha de su cumpleaños. Tenemos también a Los que duermen de Juan Gómez Bárcena, cuyos relatos son las teselas de un mosaico historicista y al mismo tiempo forman una historia alternativa que clama por más epígrafes.

Me despido de inmediato dejando dos pinceladas para otro día. La primera, dónde situar el mayor de los híbridos literarios que en el mundo han sido: el relato largo o novela corta. La segunda, que Saramago se me aparece ahora como el reverso de Borges, y es que el portugués debería habernos hecho el favor de condensar sus novelas interminables en relatos. En relatos breves.

Artículo publicado originalmente en Librerantes

sábado, 11 de febrero de 2017

Presentación en Madrid

El sábado 18 de febrero comenzamos la gira de presentación de AniversarioSerá a las 19:30 horas en la librería Burma, calle Ave María nº 18 de Madrid, metro Antón Martín y Lavapiés.

Y para abrir boca, estas palabras del prólogo de Jesús Carrasco:

Aniversario se vale de la muerte, de su certidumbre y de su misterio, para hablar­nos de la vida. De la nostalgia de unos jóvenes por el tiempo que no volverá, de la desesperanza de una suicida, del lúcido crepúsculo de un sabio profesor o incluso de las nuevas for­mas políticas que nuestro tiempo está viendo nacer. Una paleta de caracteres en la que todos encontraremos acomodo de una manera u otra porque, como los personajes del libro, nosotros también sabemos que vamos a morir aunque, a diferencia de ellos, no tenemos tan claro el día del año en que lo haremos.

He disfrutado leyendo este libro. Me he sentido acogido por él y también interpelado. He paladeado su prosa clara y saboreado los juegos de voces, géneros y puntos de vista. He paseado gustoso por las calles de Madrid y preocupado por las de un Oxford en el que ya no llueve. He escuchado con fervor piezas de Dizzy Gillespie en el Massey Hall de Toronto y he jugado a rol, cosa que nunca antes había hecho. En definitiva he disfrutado de momentos de excelente lectura, cosa que, estoy seguro, les va a suceder a los muchos lectores que le aguardan a este libro. ¡Que ustedes lo disfruten!

sábado, 4 de febrero de 2017

Cómo se hizo Aniversario


Cuando a uno le entusiasma algo, especialmente si se trata de un producto cultural, tiende a querer saberlo todo al respecto: anécdotas de rodaje, cambios de guión o de protagonista, ese podcast de unos cuantos locos que comentan hasta el más pequeño de los pormenores… Aunque la creación de un libro suele ser opaca y reducirse al escritor sentado en soledad frente al teclado, en el caso de Aniversario me vais a permitir que adorne estos días de espera hasta que el libro salga de imprenta con su making of.

Un buen amigo que responde a las iniciales HST me cedió la idea años atrás: he escuchado en la radio que la actriz Ingrid Bergman murió en el 67º aniversario de su nacimiento, qué te parece escribir sobre un mundo en el cual la gente fallece en el día de su cumpleaños. En una terraza de bar que ya no existe, junto a una tienda de juegos que aún resiste, discutimos cómo abordar una idea que desde el primer momento me pareció rompedora, hasta el punto de llevarme a abandonar el proyecto literario que tenía entonces entre manos. Ya no recuerdo si fue en esa misma conversación cuando decidí que un conjunto de relatos me daba más libertad que una novela para abordar el asunto desde distintos géneros y perspectivas, desde diferentes lugares y épocas, pero así lo hice en cuanto puse manos a la obra. Y el resultado, con ese nexo en común tan fuerte, tan de Saramago como me decía otro amigo recientemente, se me antoja de una cohesión mayor que la simple suma de relatos: es más bien una novela coral.  

Siempre he dicho que envidio a los músicos y a los cineastas, porque sus obras son por norma colectivas, nacen de la mezcla y colaboración entre un equipo más o menos numeroso de artistas, mientras que los escritores tenemos que conformarnos con compartir ideas o consejos fuera de la creación literaria, nunca durante el propio proceso de escritura. También en el caso de Aniversario me he visto finalmente solo ante el teclado, pero todavía me sorprende pensar que, sin aquella conversación madrileña de hace algunos años, sin el préstamo desinteresado de un amigo, yo no habría escrito este libro. No man is an island, “ningún hombre es una isla”, ya lo decía el genial John Donne.

sábado, 28 de enero de 2017

Volver (peleando a la contra)

¿Para qué sirve un blog? En estos tiempos de fuga acelerada hacia ninguna parte, un blog supone detenerse, tomar aliento, darse un respiro para reflexionar. Si las redes sociales equivalen a una conversación trivial, olvidada a los pocos minutos o sustituida por el siguiente vocerío, el blog (que no es otra cosa que un diario electrónico) permanece, se puede regresar a él meses o años después; a pesar de ser digital se diría que incluso pesa, frente a lo liviano que se ha vuelto todo a nuestro alrededor.

A un blog se puede volver como se vuelve a una ciudad querida o a una vieja amistad y, lo que es más importante, a un blog se regresa cuando uno quiere, no cuando te lo notifica tu móvil. ¿Por qué recuperar este blog, tras año y medio de silencio? La excusa es que voy a volver a publicar un libro, en esta ocasión con la editorial Lupercalia, y necesito un lugar que sirva de anclaje durante la travesía que supone toda nueva publicación literaria. Un medio propio de agitación y propaganda, vaya.

Pero esa es, repito, la excusa. La verdadera razón, sospecho, reside en el gesto, en la resistencia ante lo establecido, en las ganas de dejar de dejarme llevar. Un blog puede ser también un dique contra el río que nos arrastra, sobre todo si las aguas bajan turbias. A veces un blog se convierte en periodismo en lugar del periodismo, y qué mejor ejemplo que el del premio que nos llevamos por Politocracia, véase la foto adjunta.

En homenaje a Charles Bukowski y al nombre del blog de un viejo amigo, y ya de paso también a Luis Pastor: aquí me tienen señores, de vuelta, peleando a la contra. 


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un vaso es un vaso y un libro es un libro

Todo es falso salvo alguna cosa: iconografía de un país es un recorrido gráfico por la actualidad sociopolítica española que nace de Politocracia.es, premio al mejor blog de actualidad en los Premios 20 Blogs del diario 20 Minutos. Combinando imágenes icónicas con textos alusivos, Todo es falso salvo alguna cosa se ríe de la actualidad y de nosotros mismos, analiza y disecciona la identidad de los españoles, de sus símbolos, de sus filias y de sus fobias. Firmamos el libro el diseñador gráfico Francisco Blanco y yo mismo, Agustín Lozano de la Cruz, escritor y librero. Además, cuenta con un prólogo escrito por el novelista Isaac Rosa.

Llevamos meses viendo cómo la clase política española se parodia a sí misma, con el todavía Presidente del Gobierno ejerciendo de bufón mayor del reino. De todas sus antológicas frases escogimos una para dar título al libro, Todo es falso salvo alguna cosa. Se trata sobre todo de reflexionar, a través de las iconografías de Francisco Blanco y de los acerados textos de un servidor, acerca de la generalizada estulticia de los españoles, orgullosos de permitir que nos desgobiernen clowns disfrazados de políticos, o viceversa. Símbolos, banderas, corruptelas, paro, bipartidismo, troika, alcaldesas, sindicatos, monarquía... son algunos de los conceptos que desfilan por las páginas de Todo es falso salvo alguna cosa. 

De la misma manera que la nueva política se autofinancia, por aquello de diferenciarse de la vieja política y dejar de ser rehén de los bancos, Todo es falso salvo alguna cosa se autofinancia a través del mecenazgo, en www.verkami.com/projects/12943-todo-es-falso-salvo-alguna-cosa. Aunque no sabemos muy bien de qué queremos diferenciarnos, pretendemos no ser rehenes del mercado editorial, sino de nuestros lectores.

Y como es cuestión de desmenuzar la actualidad política, quién mejor que Isaac Rosa para dar la puntilla con un prólogo como los epílogos con los que remata las noticias cada semana en eldiario.es y cada mes en La Marea. Si fuéramos candidatos a los próximos comicios (que más que elecciones generales parecen milenaristas, como si fueran a ser las últimas), de este trío de autores de Todo es falso salvo alguna cosa probablemente saldrían tres corrientes políticas, porque la gente de izquierdas somos así, unívocos. Por fortuna no vamos a ser candidatos de nada, nosotros a lo nuestro, a escribir. Y es que ya se sabe, un voto es un voto y un libro es un libro. Que ustedes lo disfruten, lo lean y, a ser posible, lo respalden con su apoyo como mecenas. No nos den las gracias, todo es mérito del presidente, salvo alguna cosa.

Artículo publicado originalmente en Librerantes

miércoles, 20 de mayo de 2015

Politocracia


Un tanto abandonado como tengo este blog, sin embargo no dejo de colaborar en otros, al calor de las amistades que surgen en librerías como Tusitala. Es el caso de Politocracia, blog señero ya (reciente finalista de los Premios 20Blogs) donde han tenido a bien publicarme ya cuatro artículos, convirtiéndome así en integrante de esa sospechosa categoría llamada "colaborador habitual".

En realidad, los dos primeros provienen de otra colaboración y de otra revista: con el historietista Fidel Martínez al dibujo, y en las páginas impresas (cuánto romanticismo) del fanzine Barrantes, salió a la luz el libelo De Profundis (diario en B), una suerte de no-diario del tesorero por antonomasia, y Corre Monago corre, crónica a la carrera del presidente que corría demasiado.

El tercero de los artículos, Quincemayismo, nos recuerda la importancia del 15M cuatro años después de su nacimiento, convertido ya en parte de nuestro lenguaje y de nuestros sueños.

En cuanto al cuarto artículo, se titula Derribar la pantalla de plasma y comparte ilustración con esta entrada. No diré más. Mejor lean.

jueves, 5 de febrero de 2015

Yo estuve allí



"En una multitud que camina hay una fuerza de determinación colectiva valerosa porque excluye la ira".
Antonio Muñoz Molina


15 de febrero de 2003, paremos la guerra: un millón de personas entre Atocha y Sol, según la estimación de la prensa, la mayor manifestación de la historia de España, convocada en ciudades de todo el mundo por el movimiento altermundista. 13 de marzo de 2004, queremos la verdad: miles de personas rompen la jornada de reflexión, convocadas anónimamente por SMS ante las patrañas de Aznar, y provocan un vuelco electoral. 15 de mayo de 2011, no nos representan: indignados por una clase política que considera crisis lo que a todas luces es estafa, lo que parecía una manifestación más deviene en acampada y luego en ciudad alternativa, en pequeña república del cambio.

Yo estuve allí, como en tantas otras movilizaciones, y mi presencia es lo de menos. Lo de más es que todas aquellas convocatorias eran de protesta, se ejercía el derecho de manifestación en contra de algo: de la invasión de Iraq, de las mentiras del gobierno, del bipartidismo anquilosado y corrupto. Pero hay un hilo de continuidad en ellas, que ya comienza a transformarse el 15M: de la marcha se pasa a la sentada, de la queja a la deliberación. Y así, tres años y medio después, se añade un nuevo párrafo a esta crónica.
 

31 de enero de 2015, Podemos: unas ciento cincuenta mil personas marchan sobre el centro de Madrid, nunca antes un acto público de un solo partido político había logrado tanto respaldo, y este partido político ni siquiera existía un año antes. La protesta ha mutado en ilusión: la gente sonríe y se siente protagonista del cambio, la democracia representativa se vuelve por momentos participativa, los de abajo somos más y no tenemos miedo.

Yo también estuve allí. Apenas podía moverme en la Puerta del Sol, esquina calle Preciados. Por allí, junto a mí, pasó Pablo Echenique en su silla de ruedas, entre los agradecimientos de la multitud empoderada. Por allí, junto a mí, había pasado en marzo de 2003 José Saramago, de camino al estrado, donde afirmaría que ha nacido una nueva superpotencia, la opinión pública. Esta nueva superpotencia tiene ahora once años, casi doce, el tiempo que ha transcurrido por ese hilo rojo de la memoria y de la dignidad. Confío en que no tengamos que esperar a la mayoría de edad para hacernos con las riendas de nuestro futuro. El momento es ahora.

sábado, 1 de noviembre de 2014

El librero

Hoy damos la bienvenida a un artista invitado a este blog, Carlos Reymán,
que nos ofrece el siguiente relato o crónica de viaje circular
(cualquier parecido con la realidad es pura camaradería):

–Me ha costado mucho reconocer la ciudad. No entiendo qué hago aquí. Tengo la sensación de haber caminado a través de una larga noche y me siento cansado y aturdido. Creí que ya no vivía nadie en este lugar, que la ciudad era un espejismo deforme de otro tiempo en que anduve por sus calles ahora extrañas y vacías. ¿Dónde está la gente?
–Están en casa, leyendo. No se extrañe. Desde que Agustín abrió su librería nada ha vuelto a ser igual. La gente ahora lee y a partir de las ocho de la tarde casi no hay nadie en los bares, las terrazas se quedan desiertas, de los parques desaparecen los últimos niños que acuden raudos a por sus lecturas, a por el cuento de antes de dormir. Sucedió un día cualquiera, nada reseñable. La librería llevaba abierta más de un año. Entró un padre con su hijo que no quería leer. Agustín le miró a los ojos y ahora no sabría exactamente qué libro le recomendó. Tendríamos que haberlo anotado. Bueno da lo mismo. La cuestión es que cada uno tiene un primer libro pero no todos lo conocen, Agustín lo sabe con verte y te dice su título. A partir de ahí ya no te escapas. Viene uno detrás de otro, es como una primera fiebre en la que no paras de crecer a la vez que ahondas en ella. Se está muy bien a esa temperatura. Como era irremediable la epidemia se extendió. Los chicos empezaron a visitar la librería solos, ya no querían estar sentados en los bancos fumando, viendo pasar el tiempo de la gente y su propio tiempo malgastado, digo yo que sería eso, tampoco me haga mucho caso, a veces hablo como en los libros y no me doy cuenta. Por eso no ha podido encontrar a nadie por el centro y lo más normal es que no reconociera la ciudad con todos los cambios que ha sufrido desde que partió. Yo iba justo en este momento a ver a Agustín, él le ayudará.
–Gracias, es usted muy amable, ¿cómo es su nombre?
–José Manuel, así me llamo. Mire, es aquí. ¡Agustín, Agustín, ha vuelto a pasar, te traigo otro viajero extraviado!
–Buenas tardes, pasad y contadme.
–Encantado don Agustín. Soy George Borrow y no sé por qué he vuelto a Badajoz.
–No creo que sepa responderle a eso, la explicación no debe de ser nada sencilla, desconozco los rudimentos científicos que pudieran dar con una teoría razonable y la magia es una solución demasiado sencilla como para aplicarlo a este caso. Sólo puedo decirle que no es usted el primero y sé la forma de hacerle regresar a su tiempo.
–Pero, ¿qué ha sucedido? En realidad yo no pertenezco a ningún tiempo, no recuerdo una vida de ayer, simplemente algo ha hecho que yo esté aquí.
–Es seguro que todo esto está relacionado con esta hora en que todo el mundo está leyendo su libro. Un tipo de fuerza, una energía colectiva que debe abrir una puerta entre varios escalones de mundos, entre el tiempo y la muerte, la ficción y el abismo de la realidad. Antes de usted ya devolvimos a su limbo a Larra y a otros, no tema, es cuestión de un momento.
Agustín y el señor Borrow pasaron a la trastienda. Al cabo de unos minutos salía el librero con un ejemplar de La Biblia en España firmado por el autor: “Con mi agradecimiento para Agustín. Badajoz. Noviembre de 2015. George Borrow”. Lo colocó en el estante más alto junto a los otros, los libros de los escritores viajeros, los Poe, Larra, Barrantes, Lovecraft... todos firmados.
–Perdona José Manuel que te haya hecho esperar. ¿Qué era lo que querías?
–No, no te preocupes. ¿Te ha llegado ya el último de Neil Gaiman?